El martes 17 de marzo, el Hogar San José recibió una visita que cambió sorpresivamente la rutina de sus residentes. La primera dama, Sra. María Pía Adriasola, se hizo presente en esta institución de la Fundación Bernarda Morin para compartir gratos momentos con las residentes y el personal, en un encuentro que se extendió por varias horas, ocasión en que además pudo interiorizarse de las complejas realidades que experimentan los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM).
De esta manera, la esposa del mandatario conoció de primera mano la situación de este hogar que, pese a sus limitaciones económicas, destaca por su buena gestión, entregando cuidados, compañía y dignidad, en instalaciones limpias y acogedoras.
Las residentes, haciendo gala de su espontaneidad, se mostraron muy cordiales y conversaron alegremente con la primera dama, incluso sometiéndola a un “interrogatorio” personal sobre su vida familiar, su historia con el presidente y detalles de su cotidianidad.
“Se sintió tan en su casa que incluso su comitiva tuvo que recordarle que debían seguir con la agenda”, comentó la directora de la institución, Sra. Rusa Rubio, quien también destacó la autenticidad y sencillez de la primera dama.
Para la administración del Hogar, la visita fue una oportunidad para mostrar una cara distinta de la vejez vulnerable. “Ella pensaba que se encontraría con la pobreza y el dolor que a veces vende la televisión, pero encontró un hogar con recursos escasos, sencillo, pero ordenado, limpio y con un equipo de personas dedicadas a su labor”, explicó la directora.
Un diálogo abierto
Tras este primer encuentro, la visita tomó un cariz técnico, ya que Rosa Rubio junto a María Soledad Alcalde, directora de Red ELEAM —fundación que apoya a establecimientos para adultos mayores—, sostuvieron una reunión con la primera dama, donde plantearon de manera franca las distintas problemáticas que aquejan a las instituciones al cuidado de la tercera edad en Chile, especialmente a aquellas sin fines de lucro.
El foco estuvo puesto en la normativa que impone exigencias estructurales y de contratación de personal que resultan prácticamente inalcanzables para hogares con recursos financieros limitados, además de la encrucijada de estar bajo la lupa de la Seremi de Salud y la Dirección del Trabajo, cuyas exigencias de turnos y en fiscalizaciones a veces se contraponen, derivando en multas.
Aunque la visita de la primera dama no se enfocaba en aspectos técnicos del funcionamiento de los ELEAM, la esposa del actual presidente del país se mostró receptiva y atenta a la realidad que le fue expuesta, lo que se agradeció desde el Hogar.


